Poema
Cuando veas a un niño aprendiendo a escribir
allí estará yo, allí estarás tú,
luchando por coexistir.
Cuando veas la violencia del carbón y la madera
rasgando las frías hojas de papel bond,
Allí estaré yo, luchando.
Retando la aspereza de mis manos
que aferradas quieren frenarme.
Pero mis dedos guerreros indomables
Seguirán luchando y rasgando el papel,
una y otra vez, y otra vez, y mil veces más.
Cuando veas asomar el tímido símbolo
de la letra inicial de mi nombre
en la rasgadura de la mesa,
porque mi coraje y mi fuerza
traspasaron la delgadez frágil del papel,
Allí estaré yo, luchando.
Hasta que la última letra de mi nombre
mar palpable, allí seguiré yo,
luchando, rasgando,
una y otra vez, y otra vez, y mil veces más.
Cuando veas el último pulso de mi mano apagarse,
allí estaré yo, rasgando papeles, mesas, monumentos.
Luchando una y mil veces más,
rasgando con mi tinta las cadenas de miseria.
Para que en mi último movimiento reflejo carnal
quede la huella firme de mi libertad,
y nadie se atreva a cuestionar jamás
la existencia eterna de mi humanidad.

