Acerca de esta obra
Las monedas de la condena. Novela de terror sobrenatural y misterio. Adaptación libre de la leyenda del Charro Negro. Novelas que son Leyenda. Después de la muerte de su padre, Mateo Salazar regresa a San Jerónimo de las Ánimas para cuidar a su hermana menor y hacerse cargo de una casa hipotecada. Entre las pertenencias del difunto encuentra una moneda de oro envuelta en un pañuelo ensangrentado y una advertencia escrita con mano temblorosa: «Cuando venga a cobrar, no le ofrezcas nada». Una noche, mientras vuelve al pueblo por un camino desierto, Mateo conoce a un jinete de extraordinaria elegancia. Lleva un traje negro bordado con oro y plata, y monta un caballo cuyos ojos parecen guardar brasas. El desconocido sabe su nombre, conoce sus deudas y le ofrece una bolsa de monedas suficientes para resolver todas sus desgracias. Mateo rechaza el dinero, pero el jinete le revela algo peor: su padre hizo un trato, y todavía queda una deuda pendiente. Con ayuda de Inés, una joven que conserva los archivos del pueblo, Mateo descubrirá quién fue el Charro Negro antes de convertirse en cobrador de almas. Sin embargo, cuanto más se acerque a la verdad, más comprenderá que el jinete también busca algo: un hombre desesperado que acepte su riqueza y ocupe su lugar. Salvar a su hermana podría costarle la libertad. Salvar al Charro podría liberar aquello que lo mantiene condenado. Personajes principales Mateo Salazar: carpintero de veintiséis años. Regresa al pueblo resentido con su padre, pero dispuesto a proteger a su hermana. Su mayor debilidad es creer que debe resolverlo todo por sí mismo. Inés Valdés: encargada del archivo parroquial y maestra del pueblo. Busca a su hermano desaparecido, quien fue visto por última vez siguiendo a un jinete negro. Clara Salazar: hermana de Mateo, de doce años. Conserva recuerdos de su padre que contradicen la imagen de hombre cobarde que Mateo tiene de él. Esteban Montenegro, el Charro Negro: antiguo campesino que cambió su alma por riqueza. Condenado a cobrar los pactos ajenos, lleva décadas buscando a alguien que lo sustituya. Don Laureano: prestamista y propietario de buena parte de las tierras del pueblo. Su prosperidad guarda relación con las apariciones del Charro. La voz del caballo: presencia que vigila al jinete y le recuerda las condiciones de su condena. Habla para exigir una aceptación, vigilar los cobros y someter al jinete cuando intenta apartarse de su oficio.

