Capítulo 1 de 1
Reseña crítica de la película "Tiempos modernos de Charles Chaplín"
El largometraje “Tiempos modernos” de 1936 fue escrito, dirigido y protagonizado por Charles Chaplin, y trata sobre la vida de un obrero que podemos suponer vive en la época de la Gran Depresión (lo cual se deduce del año en que se filmó la película ). Periodo en donde se manifestó un grave deterioro de la economía mundial, pobreza extrema, desempleo, luchas sindicales de obreros, desarrollo industrial, surgimiento de movimientos comunistas y la antesala de la Segunda Guerra Mundial.
Tiempos de inconformidad social, en donde el hombre encuentra en el arte (en este caso el cine) su único medio de expresión, que funge como instrumento liberador de su opresión, la cual más que económica y material, sería en un nivel más profundo: la espiritualidad del ser humano; y es, precisamente ahí en el arte, en donde el espíritu del hombre alcanza su mayor plenitud, libertad y satisfacción, el medio idóneo para construir esta crítica social.
La película es cómica, mas esto no impide la seriedad de su denuncia ante el sistema industrial dominante de la época, al contrario, la enriquece; puesto que logra distender los ánimos del ya tan desgastado espíritu del individuo de ese período histórico. Me recuerda mucho a las creaciones poéticas de “las calaveritas” mexicanas, surgidas en el tiempo del gobierno de Porfirio Díaz en nuestro país.
Esto debido a que el arte impreso en estos octosílabos también posee una crítica social mediante articulaciones discursivas con gran contenido creativo y simbólico, lúdicas y picarescas.
Podríamos hacer un símil entre la figura cómica de la muerte y el protagonista del filme “Tiempos modernos”, esto vale en el sentido, o con el fin de admisión, que la expresión espiritual del hombre, el arte, puede configurarse en estructuras discursivas análogas. cuando se enfrenta ante situaciones de tensiones materialmente infructuosas, injustas y desesperanzadoras.
La primera toma de esta película comienza con una manada de borregos caminando a tropezones unos con otros, para posteriormente pasar a una toma similar, pero ahora con seres humanos. Esto nos da la idea de una animalización de la clase obrera; la imagen de un hombre carente de la única cualidad que lo distingue del reino animal, su raciocinio.
El protagonista Chaplin trabaja en una fábrica de ajustar tornillos. Allí se desempeña como un obrero que con dos llaves va ajustando los tornillos que corren continuamente a lo largo de una banda magnética. En estas escenas también podemos encontrar una construcción semiótica representativa, puesto que va a resultar que el protagonista termina perdiendo la razón y queriendo ajustar con sus llaves todo aquello que tiene alguna similitud visual con círculos susceptibles de ser ajustados.
Existe una frase popular mexicana que dice “se le zafó un tornillo”, la cual se utiliza cuando se desea dar a entender de manera graciosa que una persona ha perdido la razón u obra con desmedida incoherencia. Pero si consideramos que la película fue escrita y filmada en un país de cultura distinta a la nuestra, cabría cuestionarnos si en Estados Unidos se tiene noción de esta construcción semiótica que lograron representar con dicha figura retórica.
Otra característica simbólica que podemos observar en este largometraje es cuando Charles Chaplin, al tratar de alcanzar todos los tornillos de la banda magnética para ajustarlos, termina cayendo en los engranajes que están dentro de la máquina. Dándonos con ello la idea de una instrumentalización de este ser humano (convertida en un engranaje más, un nuevo tornillo de la maquinaria industrial).
Dicha comparación se ve reforzada en otro apartado de la película en donde Chaplin está apoyando a su superior, su jefe, a arreglar una maquinaria, aquí nuevamente un hombre es introducido accidentalmente en el interior de una máquina industrial. Incluso en esta ocasión el jefe del protagonista permanece por largo tiempo dentro de este enorme artefacto, tanto que es necesario que Chaplin lo alimente mientras el hombre persiste dentro de ella.
También podemos suponer que el hecho de que ahora haya sido el superior de Chaplin quien cayera en la maquinaria, y no éste último, significa que la industrialización no sólo instrumentaliza la razón de la clase baja, sino también de la de otros sectores de la sociedad. Pero igualmente podemos observar que incluso este superior del protagonista tendrá que ir a huelga, ya que así se los informa otro obrero que llega junto a ellos, y hace que el protagonista saque al hombre que yace dentro de la máquina.
Nuevamente estamos ante otra figura retórica, el jefe sale de su estado “mecanizado” para ir a marchar en busca de sus derechos, se entiende esto como un despertar de la razón en busca de una mejor calidad de realidad social.
No obstante, curiosamente, el protagonista parece incomodarse, puesto que ello significa volver a quedar desempleado y no tener dinero para sobrevivir junto a su amada. Interpretamos dicha escena como la situación frustrante del individuo de esa época: no quiere ser un tornillo más de una máquina, no puede cubrir satisfactoriamente su necesidad básica como ser humano de alimentarse (cuando Chaplin le da de comer a su jefe que está dentro de la máquina, éste último no puede comer adecuadamente), decide salir de la máquina para ir a huelga, entonces; surge el conflicto de falta de recurso económico a causa del desempleo.
Su estado de “razón instrumentalizada” no le permite comer adecuadamente, pese a que tiene los alimentos; pero salir de ella e ir a huelga ocasionará que ya no tenga dinero para comprar sus viandas. Entonces, ese es el estado de impotencia en que vivía la clase obrera de ese entonces: eran pobres, pero luchar por mejores sus condiciones de vida, los hacía aún más pobres.
Regresamos al inicio de la historia, cuando el protagonista laboraba en su primer trabajo, el jefe superior de la fábrica se encontraba armando un rompecabezas, pero parece fastidiarse de estar pensando y prefiere mejor ponerse a leer el periódico y vigilar a los empleados mediante una pantalla. de video, al mismo tiempo que da indicaciones para agilizar continuamente la producción.
El empleado intermedio entre este superior y Chaplin, que nada más está moviendo las palancas de las máquinas, también se encuentra leyendo el periódico cuando se sienta.
Esto nos lleva a suponer que el diario pudiera representar el control social ejercido por los medios de comunicación, las víctimas no serían sólo los obreros sometidos por sus jefes, sino también estos últimos estarían siendo controlados por los medios de comunicación, mismos que se pueden encontrar. al servicio de intereses más institucionalizados.
Estaríamos así ante una representación de un estado de deshumanización jerárquica.
También otro aspecto digno de tomar en cuenta de esta escena, es cuando la secretaria del jefe le lleva una pastilla para calmar su tensión; al igual que cuando Chaplin enferma de los nervios le suministran medicamentos; y además cuando Charles está en la cárcel junto a la esposa del pastor, ésta toma medicamento para calmar los ruidos estomacales.
Todo lo cual podría significar el estado patológico en que se encuentran los individuos a causa de su realidad social en los tiempos industrializados en que se encuentran.
Tenemos otro apartado de cuando Chaplin pierde la razón en su primer trabajo y es llevado al médico, que le recomienda no estresarse ni someterse a presiones. Pero justo después de esta toma, el protagonista sale a las calles de la ciudad, que están atestadas de tráfico y contaminación ambiental, una situación urbana en donde reina todo menos la tranquilidad y la paz.
Justo allí, por error, él es apresado acusado de líder comunista. Pero curiosamente, es bajo prisión en donde este goza de mejores condiciones de vida, teniendo alimento y techo donde dormir sin necesidad de estar sometido al trabajo estresante llevado a cabo en una fábrica. Es tanta la comodidad que el protagonista se encuentra en esa “prisión” (irónicamente la verdadera obstrucción de su libertad se encuentra fuera de ella) que cuando se le ofrece el indulto a causa de haber saboteado un motín de unos presidiarios, éste prefiere quedarse allí encerrado. , lo cual no les está permitido.
Por el contrario, se le libera y se le da una carta de recomendación para que pueda conseguir un empleo. Sin embargo, nuevamente, en todas las ocasiones, vuelve a cometer errores en sus trabajos subsecuentes, sumiéndose así en un estado de carencia económica.
Paralelamente a la trama de los infortunios de dicho personaje principal de la película, se desarrolla la historia de una muchacha que vive en pobreza extrema a causa del desempleo en que se encuentra su padre por el estado de huelga de los trabajadores. Es por ello que dicha jovencita tiene que robar alimento en la calle para poder sobrevivir, ya la vez llevárselo a sus hermanitas menores ya su padre, porque todas ellas se encuentran huérfanas de madre.
Pero ocurre la desgracia de que su progenitor falleció y sus hermanas hijo son llevadas a un orfanatorio, no obstante ella logra escapar y se dedica a vagabundo por las calles ya robar víveres para alimentarse.
Es justo en estas circunstancias en donde su historia se va a cruzar con la de Chaplin. Ocurre que ella se tropieza con éste cuando va corriendo desesperada para huir y no ser capturada por el dueño de una panadería, al cual le ha robado un pan. En la confusión el protagonista y la joven caen al suelo y él toma entre sus manos el pan, razón por la que es capturado para ser llevado a prisión mientras que la chica queda exonerada.
Sin embargo el protagonista no se incomoda por lo ocurrido, sino que por el contrario, se alegra de saber que tendrá la oportunidad de regresar a las comodidades de la prisión.
No obstante, el malentendido se resuelve y al final resulta ser la chica la que es detenida para ser transportada a la prisión. Pero Chaplin descubre que si el robo de alimentos pudiera ser llevado a la cárcel, y así lo hace, logrando ser capturado nuevamente. Al final termina junto a la chica en una camioneta para ser ambos trasladados a una celda.
Posteriormente, a causa de la joven, ocurre un accidente en el cual ella y Chaplin tienen la oportunidad de escapar; Sin embargo, éste prefiere quedarse allí y permitir que sólo la joven escape, pero la jovencita lo invita a irse con ella. Esto pone en una encrucijada a Chaplin, que tiene que optar entre el amor de una pareja o la libertad respecto al sometimiento social de la explotación del trabajo industrial, dicha libertad se encuentra simbolizada con la prisión.
Al final decide huir junto con ella y comenzar a soñar con construir una vida armoniosa a su lado. Tal situación sólo puede ser concebida a raíz de involucrarse nuevamente en el ámbito de injusticia laboral propio de la época. Pero nuevamente, en su intento por tener un empleo para sostener económicamente un hogar, Chaplin vuelve a meterse en problemas en sus trabajos y es despedido irremediablemente.
Cada detalle, cada acción de los personajes está cargada de un fuerte contenido semiótico. Por ejemplo, cuando Chaplin es contratado como guardia nocturna en una tienda departamental, él y su amada se dedican a disfrutar de los lujos de la tienda, lujos a los cuales ellos no pueden tener acceso debido a su precaria situación económica.
Es así como el proletariado, en cuanto tienen la oportunidad de beneficiarse de su trabajo lo hacen, pese a que ello no esté permitido y pueda ocasionarles perjuicios. Sucesos que no sólo perjudican a los trabajadores, sino también a los empresarios. En la película despiden al guardia nocturno que estaba antes de Charles, debido a que aquel se quebró una pierna.
Y si tomamos en cuenta la escena en la que el protagonista está jugando en patines en el segundo piso, podemos apreciar que allí hay un letrero que dice “peligro”. Lo cual nos lleva a suponer que el guardia anterior también se divertía con los lujos de la tienda, y por ello sufrió aquel aparatoso accidente por el cual fue despedido.
Y es justamente ese mismo escenario el que se vive hoy en día en nuestra sociedad mexicana, en donde la situación social y económica de la fuerza laboral de la clase baja no dista mucho de la condición precaria en que vive el proletariado de la década de los treintas denunciada por esta película.
La mayoría de los empleados de los negocios o empresas mexicanas sobreviven con un sueldo de aproximadamente $170.00 por una jornada laboral de ocho horas. Dicho estado de injusticia provoca un inevitable descontento, y ocasiona que ellos roben, en cualquier oportunidad que se les presente, los insumos materiales o monetarios que existen en sus espacios laborales.
Además de no rendir productivamente, es decir, no hacer todo lo que les corresponde o que podrían efectuar en una jornada laboral tan extensa. Tenemos empleados que pasan la mayor parte de su horario laboral enajenados en su celular o haciendo otras actividades ociosas, mismas que les están prohibidas por sus superiores.
He tenido la oportunidad de trabajar en varios lugares en donde esa es la actitud constante que puedo observar en una considerable mayoría de personas. Lo cual me lleva a suponer que, en realidad la visión “progresista” de los empresarios al mantener sueldos bajos y jornadas laborales extenuantes, resulta contraproducente, puesto que a pesar de las ocho horas laborales el empleado sólo está siendo productivo por un lapso de tiempo. muy reducido, e, incluso, en esas pocas horas en que se enfocan en sus actividades laborales su desempeño resulta ser muy deficiente.
Es decir, los empresarios podrían recibir más ganancias monetarias de la mano de obra de sus empleados, si estos tuvieran un mejor rendimiento laboral. En todo caso, los dueños de los negocios, con su intención de ahorrar dinero en salarios pierden más recursos económicos de los que podrían haber perdido si les hubieran dado un trato digno y mejores ingresos económicos a sus trabajadores.
En cuanto que estos últimos sólo pierden tiempo, mismo que podrían estar empleados en actividades intelectuales o satisfactorias emocionalmente, es decir; estudiar, leer, actividades deportivas, compartir más tiempo de calidad con sus familias y con sus seres queridos, etc.
Sin embargo, pierden un mínimo (cuando bien les va) ocho horas de su vida encerrados en un espacio en donde su único tipo de esparcimiento (esto debido a que deciden no rendir adecuadamente en sus actividades laborales), puede ser muy limitado y poco productivo.
También existe una proyección simbólica cuando los protagonistas imaginan su futuro en una casa donde existen todo tipo de comodidades, ésta representa el hogar anhelado de todo ser humano al lado de sus seres amados. En la casa que imaginan existe el elemento principal que es el alimento, el cual lo pueden obtener cómodamente sin ningún esfuerzo, cortando el fruto de las plantas de su jardín y ordenando la leche de una vaca doméstica.
Pero al contrario de sus sueños, los protagonistas terminan viviendo en una caja de cartón en condiciones precarias. Esa es la situación real de la clase obrera, no pueden aspirar a mejores condiciones de vida.
Al final, en una de las tantas ocasiones en que Chaplin es llevado a prisión, su amada encuentra un empleo de bailarina en un restaurante de lujo, y consigue que el protagonista también sea empleado allí como mesero y cantante. Podemos ver un símil entre la clase burgués y la clase obrera, esto respecto al momento en que en la pista del baile existe una masa de personas moviéndose mecanizadamente mientras arrastran a Chaplin de un lado para otro, impidiendo que lleve las viandas a la mesa de poco comensal; tal como ocurrió cuando éste fue arrastrado por la marcha de los comunistas y acusado de líder sindical.
Otra escena similar la podemos encontrar cuando al inicio de la película se ve una manada de borregos y posteriormente una manada de obreros. En donde lo único perceptible de ellos son sus cabezas entre juntas y moviéndose mecanizadamente hacia el mismo rumbo que los demás.
Así, pues, tenemos que todo individuo, tanto pobres como ricos, es percibido como un ente sin capacidad de autodeterminarse a sí mismo en la época industrial representada y criticada por esta película.
Otro punto a destacar es cómo los protagonistas mejoran su vestimenta al acceder a este nuevo nivel de vida económico, en el cual, para superar las precarias condiciones de vida en que se encontraban, tuvieron que volverse unos bufones, “artistas”, de la clase. burgués.
Pero al final resulta que nuevamente sus logros se ven truncados por unos agentes de la policía que llegan al restaurante para llevarse a la protagonista a un orfanatorio. Sin embargo esto no fue llevado a cabo porque Chaplin y la chica lograron escapar de ellos. La película termina con un aire esperanzador de los dos protagonistas caminando por un largo sendero en busca de un futuro mejor.
Tal vez los tiempos modernos puedan parecer infructuosos y desalentadores, pero siempre existirá la voluntad y determinación del hombre para transformar su realidad y construir una vida llena de satisfacciones, en donde sus necesidades espirituales y humanas puedan verse armoniosamente resueltas.
Tiempos modernos, una historia sobre la industria, de la iniciativa individual, la cruzada de la humanidad en busca de la felicidad.
La trama de la película me recordó mucho a los tiempos en que estuve trabajando en una fábrica de guacamole. Pasaba ocho largas horas de mi vida parada junto a una banda magnética, cogiendo aguacates para quitarles la pulpa y ponerla sobre otra banda que también corría frente a mí.
Había momentos en que aceleraban el movimiento y yo no podía alcanzar todos los aguacates y terminaban yéndose al lugar donde sólo debían irse las cáscaras sin pulpa.
Tengo que confesar que disfrutaba mucho de mi trabajo como obrera, más que de cualquier otro, por ejemplo, uno en donde era operadora de un radiotaxi. Esto debido a que en la base de taxis tenía ocupada mi mente pensando en códigos, números y demás actividades que invadía mi pensamiento; en cambio en la fábrica, eran ocho horas en donde lo único que se movía de mí eran mis manos; mientras que mi pensamiento quedaba completamente libre (esto debido a que el trabajo de sacar la pulpa de los aguacates era algo mecanizado, que se podía hacer sin necesidad de tener conciencia plena de él mismo).
Realmente sentí como si me estuvieran pagando por pensar, ocupaba esas horas de trabajo en hacer profundas reflexiones sobre la vida, analizar situaciones, idear tesis o suposiciones acerca de distintos aspectos del ser humano, y crear diversos poemas, tramas de cuentos y novelas.
Creo, incluso, que hasta llegaba a estructurar escuetos elementos de ensayos y proyectos de investigación. Desafortunadamente no me alcanzó el tiempo para plasmar todos mis pensamientos por escrito, y se qu
edaron mis reflexiones en simples ideas a la deriva.
Tal vez una de las razones por las cuales me daba a la tarea de usar mi pensamiento en esas reflexiones, era porque había tenido la oportunidad de estudiar una carrera universitaria. Con lo cual puedo suponer que la educación aporta algo valioso e indispensable para el pensamiento humano, le provee de las herramientas necesarias para construirse a sí mismo como un ser crítico capaz de transformar las injusticias de las realidades sociales.
Es así como podemos observar positivamente que la instrumentalización mecanizada del hombre convertida en mano de obra, le proporciona la libertad del pensamiento, del cual son privados las personas que laboran en trabajos más intelectuales, en donde ocupan sus razonamientos en cuestiones prácticas.
Ambos trabajos mantienen a los hombres en condiciones económicamente precarias, provocando en ellos insatisfacción y descontento. Pero, mientras el trabajo obrero le regala al individuo la capacidad de crear y construir pensamientos productivos, hablando críticamente; el trabajo mecanizado del intelecto, igualmente mal pagado, limita la capacidad reflexiva y creativa del sujeto.
Paradójicamente, la clase obrera, la que no tiene estudios, es quien tiene más libertad de usar su pensamiento en razonamientos críticos; y la clase “intelectual”, la que estudió, vive con su pensamiento encarcelado en razonamientos tecnificados y mecanizados. Los primeros son explotados básicamente; los segundos, intelectualmente, ambos sirviendo a un mismo fin, extrema injusticia y desigualdad económica y social.
La transformación de nuestra realidad en una sociedad más libre, justa y solidaria, sólo podrá alcanzarse cuando nuestras capacidades intelectuales no sean instrumentalizadas y monetizadas.
Podrán instrumentalizar nuestro trabajo físico, mas no nuestros pensamientos. Todo ser humano debe tener acceso a la educación, es indispensable la gratuidad educativa, para que logren transformar las herramientas físicas de su cuerpo en pensamientos críticos y constructivos.
Pero, a su vez, la educación deberá transformar sus horizontes para dejar de estar produciendo raciocinios mecanizados y meramente instrumentalizados, que se ponen al servicio de la productividad material y económica, y dejan de lado las necesidades espirituales supremas del ser humano. Y dichas transformaciones no serán tareas propias del ente educación, sino del ente que las determina y se autodetermina en todos los ámbitos y aconteceres sociales, políticos, económicos, espirituales, etc.: el ser humano.