Acerca de esta obra
Lucía Mendoza vuelve a San Jerónimo del Monte para cuidar a su abuela. Es médica, tiene treinta y dos años y lleva doce evitando el pueblo donde murió su madre. Espera encontrar una casa envejecida y recuerdos difíciles. En la carretera la espera un perro negro que conoce demasiado bien. Esa misma madrugada, un adolescente herido llama a la puerta. Su compañero ha desaparecido junto al arroyo, y el hombre que insiste en explicar lo sucedido lleva una venda donde el muchacho asegura haber cortado a un animal. Después aparece una fotografía tomada mientras Lucía dormía: alguien estuvo sentado junto a su cama. Entre cuadernos ocultos, voces que imitan a los muertos y caminos que su familia le prohibió recorrer, Lucía descubre que la muerte de Elena no fue lo que le contaron. En la sierra hay personas capaces de caminar con otro cuerpo. Algunas protegen; otras han aprendido a convertir el miedo en obediencia. Cuando una voz familiar empieza a llamarla desde el monte, Lucía comprende que la verdad también la involucra. Para encontrar a quienes siguen desaparecidos, tendrá que enfrentarse al hombre que ha gobernado los silencios del pueblo y aprender a reconocer su propia voz antes de que alguien decida por ella.

