Poema
Hay una mariposa roja
emergiendo desde los horizontes más profundos y frágiles
de mi corazón.
Vuela sigilosa en el desierto del amor,
la derrumba el viento,
la tortura el sol.
Y en la noche es invierno,
y en el día el infierno.
En las arenas sedientas de mi deseo
no hay flores sin tu cuerpo,
no hay miel sin tus besos,
y no hay agua sin tu alma.
La mariposa moribunda
desprende desesperadamente
el tinte de sus alas,
y hace de un verso de amor
Un dulce y eterno beso.
Te grita te quiero con tu cuerpo,
te escribe te extraño con sus labios;
y danza, danza, danza incesante
su corazón romántico,
porque cada recuerdo de ti en su alma
es un susurro que suspira
lindas y tiernas melodías de amor,
con “te quieros”, “te extraños”,
“pronto volveré, mi amor”.
Tal vez sea solo un sueño,
una ilusión irrealizable,
pero con ella volaba y volaba
en este desierto tan desgarrador,
porque era ella mi única salvación.
Pero hoy se quiebran mis alas
y muere mi corazón,
porque comprendo el imposible, tu amor.

