Letramia
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Un imposible, tu amor

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Flor Elena

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Poema 01

Un imposible, tu amor

Hay una mariposa roja

emergiendo desde los horizontes más profundos y frágiles

de mi corazón.


Vuela sigilosa en el desierto del amor,

la derrumba el viento,

la tortura el sol.


Y en la noche es invierno,

y en el día el infierno.


En las arenas sedientas de mi deseo

no hay flores sin tu cuerpo,

no hay miel sin tus besos,

y no hay agua sin tu alma.


La mariposa moribunda

desprende desesperadamente

el tinte de sus alas,

y hace de un verso de amor

Un dulce y eterno beso.


Te grita te quiero con tu cuerpo,

te escribe te extraño con sus labios;

y danza, danza, danza incesante

su corazón romántico,

porque cada recuerdo de ti en su alma

es un susurro que suspira

lindas y tiernas melodías de amor,

con “te quieros”, “te extraños”,

“pronto volveré, mi amor”.


Tal vez sea solo un sueño,

una ilusión irrealizable,

pero con ella volaba y volaba

en este desierto tan desgarrador,

porque era ella mi única salvación.


Pero hoy se quiebran mis alas

y muere mi corazón,

porque comprendo el imposible, tu amor.



Poema 02

Tu desprecio hiriente



Yo había construido un papalote de sueños con mi corazón

para echarlo a volar entre tus manos.

Tejí una luna con hilos de estrellas

para alumbrar la ventana de tu alma.

Edifiqué en mi piel un manantial de perlas

para que tú las disfrutaras.

Pero mi infantil inmadurez y mi sencillez mediocre

desmotivaron tus instintos de hombre,

y fue tu desprecio hiriente

quien marchitó mi corazón en flor.

Hoy mi alma se me está derritiendo en lágrimas

porque yo nunca estuve ni estaré en tus pensamientos,

mientras tú ocupas todo mi universo.

Yo estaba empacando los poemas que te había escrito

y los que faltaban por venir,

en las maletas de mi cuerpo y de mi alma,

para escaparme contigo al atardecer

cuando el sol se estuviera ocultando,

pero tú despreciaste mi esencia romántica y pueril,

dejándome morir eternamente en el horizonte,

como un sol de amor de fuego

que se apaga lentamente al final del día;

de ser unas chispas tenues y frágiles

en el inmenso océano de tu vida,

me acabé convirtiendo en una oscuridad hiriente,

y no hay peor temor en mi existencia

que un mar lóbrego y profundo

con lastimera amargura.



Poema 03

Ninfa de un bosque en tinieblas


Soy la ninfa de un bosque en tinieblas,

llevo flores muertas en mi cabellera,

canastas de escarabajos entre mis manos,

gusanos descarnados entre mis labios

y navajas filosas entre mis piernas.

Bajo un claroscuro de luna

junto a un riachuelo de sueños,

recostada sobre la yerba;

desnuda, romántica, taciturna.

La mariposa dulce de mi alma

revoloteaba sobre mi mirada.

Mis labios susurraban versos

y el viento sensual los acariciaba,

los robaba y se los llevaba

junto con el murmullo del agua

más allá de la eternidad,

Más allá de mi soledad.

Un día misterioso llegaron junto a ti,

el poeta de mis fantasías utópicas,

y la caricia pasional de mis poesías

te sedujeron y te enloquecieron.

Morí la tarde en que tus manos

besaron ardientemente

las mil partículas corridas por mi cintura,

y tus labios sujetaron mis labios

con gran ternura, pasión y locura.

Y en ese mismo instante renací,

para caer rendida de amor sobre tus brazos.

Caos, caos, caos, caos;

Ansiedad, tristeza y soledad.

Caos, caos, caos, caos;

esta era mi forma de amar.

Caos, caos, caos, caos;

lo reflejaban mis versos.

Caos, caos, caos, caos;

¿Qué deseabas encontrar?

No supiste, no quisiste,

temiste al caos de esta realidad.

Tu nobleza, tus versos, tus besos,

tuvieron miedo de amar

a esta romántica ninfa de tinta,

que vagaba descalza y solitaria

por este bosque en tinieblas:

con sus ásperos piececitos de avena

y sus zapatitos de cacahuate

entre sus afables y pálidas manos,

para no desgastarlos con su temor al amor.

Que se esparzan los cánticos de mis versos

por el inmenso bosque de mi soledad

y que más nadie los pueda escuchar.

Porque esta ninfa de piececitos de avena

No deseo enamorarme jamás.

Esta vez ya ha comprendido

que, en este universo sombrío,

su corazón ha nacido

para vivir marchito de amor bajo su cuerpo.



Poema 04

El alma inerte

Esta es una historia aterradora

donde ella lo ama y él no se enamora,

donde ella arde en llamas y él la ignora.

Es una historia de amor, de locura y de muerte,

como las de Horacio Quiroga.



Era el crepúsculo del atardecer,

los árboles secos crujían tenebrosamente

con el viento helado del infierno.

Ella esperaba, no sabe exactamente qué esperaba,

Pero ella esperaba.



Las lágrimas se escarchaban apenas acariciaban sus mejillas,

pero no eran las mejillas de ella;

Eran las mejillas de una sombra desgarrada que la abrumaba.

Detrás de ella el viento rasgaba cadenas

y la sombra gemía en agonía.

Y llegó él, con su caballo negro a todo galope,

y se detuvo allí junto a ella

como si hubiera algo que le perturbara.

Sintió escalofríos con el alarido ensordecedor

de aquella alma en pena

y las cadenas jadeantes roncas de estupor.



Ella amó el calor que él dejó a su paso,

porque a pesar de ser el protagonista

de una novela de caballerías,

Sintió temor de aquella soledad y oscuridad soterrada.

Y ella le preguntó melancólica: ¿por qué no me amaste?



Y a lo lejos, el soplo del viento le trajo un susurro que le

marchito el corazon:

“Las almas en pena deambulan esta noche,

arrastran sus cadenas ensangrentadas,

parece como si quisieran escapar del infierno,

pero ya están condenadas”.

Las lágrimas dejaron de ser glaciares.

y se convirtió en sangre;

los gusanos comenzaron a brotar de entre sus ojos

y carcomieron la poca piel que le quedaba en la cara;

los vacíos de sus entrañas se tuperieron de moscas,

y el putrefacto aroma a vómito y escupitajo la fermentaban.



El caballero llegó a una taberna lejana,

algunos forajidos le preguntaron

del porqué de su rostro estupefacto.

Él les platicó de los alaridos abismales que escucharon a su paso.



El cantinero le respondió:

“Son del ánima en pena que ronda por esa pradera.

Dicen que allí se inmoló una loca que escapó del manicomio.

Enloqueció de amor y la amargura le carcomía

hasta la última víscera de sus entrañas.

Cuentan que con el tiempo logró recuperarse

y una noche oscura y fría conoció al amor de su vida;

pero ya era demasiado tarde,

porque ella ya no existía.”


Poema 05

Soy silencio en tu corazón

¡Qué pronto me olvidas!

¡Qué pronto me reemplazas!

Yo, tu cómplice de fantasías,

yo, la rosa fresca de tu vida,

yo, la lluvia entre tu piel desnuda,

yo, la caricia de tus labios,

yo, la luna en tu pupila,

yo, el sol sobre tu campo,

yo, la brisa en tu mejilla,

yo, el arcoiris de tu canto,

yo, tu musa en poesías,

yo, el agua de tu océano,

yo, tu amante y tu amiga,

yo, la dueña de tu vida.

Y hoy, claramente me olvidas.

Yo, el huracán sobre tu calma.

Y hoy, sencillamente me rechazas.

Yo, el beso de tu alma,

Yo, el corazón de tu universo.

Y hoy, yo, puramente un verso sin palabras,

Simplemente silencio, absolutamente nada.


Poema 06

No vueles lejos de mí

Paloma blanca es la pluma suave de tu alma,

no resisto verte volar sabiendo que algo se quiebra

y se descubre dentro de mí.

No vueles lejos de mí,

Porque si tú te marchas voy a morir.



En las profundidades más recónditas y frágiles

de mi corazón había un sueño:

era un jardín de amor inmenso y eterno,

había una estrella recostada en tu pupila,

mariposas en tus manos,

néctar de miel entre tus labios;

yo danzaba sobre tu piel de pétalos traviesos,

y besaba tus labios coquetos,

tiernos, suaves e intensos.



Eras la dulce metáfora

de mis sueños infantiles.

Pero no eras azul,

eras rojo, rojo ardiente de pasión y fuego;

eras verde, verde de ternura y amor sincero.

Arrulla niña a esa frágil palomita herida,

porque el palomo emprendió el vuelo.

Y ella tiene sus alas quebradas y marchitas,

no puede acompañarlo en su destino.


Fecha de publicación: 2 de septiembre de 2026